El compromiso de Compañía Minera Casale es cumplir con los más altos estándares en materia medioambiental, no sólo con los que derivan de la normativa nacional vigente, sino que también con las normas internacionales que rigen a este tipo de proyectos, como son las Normas de Desempeño de la Corporación Financiera Internacional y los Principios del Ecuador. Es decir, el estándar que persigue la Compañía, será aquel que haga factible construir y operar un Proyecto como éste en cualquier parte del mundo.
La compañía realizó un completo estudio de impacto ambiental y social, para identificar aquellos efectos que requieran un manejo adecuado y que fueron sometidos a evaluación en el SEIA.
Los resultados de estudios y un análisis de los posibles impactos nos indican las medidas de mitigación y compensación y/ o acciones que será necesario realizar para evitar o minimizar estos impactos, cumpliendo la legislación vigente en Chile y los estándares internacionales señalados.
Respecto al paso del acueducto por un Parque Nacional en el área alto andina (salares, sitios RAMSAR, vegas y bofedales, es un aspecto que no es parte del EIA pues en el área del Parque Nacional Nevado Tres Cruces no hay modificaciones del trazado del acueducto que ya se encuentra aprobado ambientalmente a través de la RCA14 de 2002. Por otra parte, el nuevo trazado del acueducto no interviene vegas ni bofedales.
Cerro Casale ha tomado todas las medidas para asegurar que los efectos sobre el corredor biológico que está en estudio entre el Parque Nacional Nevado Tres Cruces y el Parque Nacional Laguna del Negro Francisco sean mínimos. El único efecto posible en este caso, sería el paso del acueducto por algunos puntos del corredor (al interior del sitio Ramsar). En todo caso, dado que el acueducto irá enterrado en toda su extensión, los posibles efectos en el área serán temporales y se observarán sólo durante el período de construcción, es decir, mientras se abre la zanja y se coloca la tubería.
CMC ha identificado las áreas en donde el Proyecto podría ocasionar impactos en la flora y la fauna en alguna categoría de conservación. Para estas especies se están diseñando medidas de protección como el establecimiento de áreas de restricción – protección (en donde no se podrá localizar ninguna faena o actividad relacionada con el Proyecto), medidas de manejo como la capacitación del personal, la instalación de señalética y cercos perimetrales. También se considera la implementación de planes de rescate y relocalización de fauna terrestre de baja movilidad (chululos y lagartijas), habilitación de obras de atravieso de caminos para macromamíferos (guanacos y ganado trashumante) en las áreas entre el campamento y la planta de procesamiento, el cierre perimetral del aeródromo y la capacitación de choferes para evitar accidentes con animales en los caminos.
Las modificaciones incorporadas en este Proyecto afectarán un total aproximado de 16 hectáreas de vegas, las cuales corresponden al 1,6% de la superficie total de esta formación azonal identificadas en toda el área de estudio del Proyecto. Cabe indicar que el 80% de la afectación de las vegas se realizará en el sector del aeródromo (confluencia del Río Nevado con el Río Pircas Negras).
Para este tipo de formación vegetal sensible, CMC propone compensar la pérdida de las superficies de vegas (usadas como pastura por los crianceros) con el mejoramiento y protección de áreas de vegas localizadas en otros sectores cercanos al Proyecto y con el mejoramiento de áreas de praderas de alfalfa a través del financiamiento de planes o programas en colaboración con PRODESAL y la comuna de Tierra Amarilla.
Cierre Minero
Actualmente la Compañía se encuentra elaborando los lineamientos generales del Plan de Cierre Minero y una vez que el Proyecto haya sido aprobado éste se desarrollará en detalle. Además, de acuerdo a la exigencia del reglamento mencionado, el plan será revisado y actualizado cada cinco años.
Los objetivos principales del plan de cierre para el Proyecto Cerro Casale son los siguientes:
•Proteger la salud y seguridad pública;
•Garantizar la estabilidad física de las instalaciones que quedan en el área (por ejemplo, Depósito de Relaves, Botadero de Estéril y la cantera);
•Garantizar la estabilidad química a través de la prevención de potencial contaminación de drenaje ácido de roca;
•Reducir los efectos adversos del Proyecto a las aguas superficiales y subterráneas durante el post-cierre;
•Permitir el uso productivo del terreno hasta donde sea posible; y
•Cumplir con los objetivos sociales que pudiesen ser sostenibles en el tiempo.
A pesar de que la manera de realizar un cierre minero no estaba normada por la legislación chilena en 2002, para Barrick, de acuerdo a sus estándares medioambientales a nivel mundial y en el marco de su filosofía de Minería Responsable, era imperativo ejecutar un programa que diera garantías de que esta operación se haría en armonía con el entorno, asegurando la sustentabilidad de las comunidades cercanas, principalmente agrícolas, así como de las ciudades de La Serena y Coquimbo.
Fue entonces cuando Barrick presentó un plan de cierre voluntario a través de Compañía Minera El Indio (CMEI), con el propósito de suscribir un acuerdo en el que participaran autoridades regionales y todos los actores involucrados en las comunidades del Valle del Elqui.

